Después de tantos días y de varios meses,
de buscarte en silencios extraños,
de negarte mis ojos, incluso la palabra.
Me veo envuelta en un color
un color suave y virgen,
un color sabor canela, sabor a miel,
un color que entra desde mis raíces,
desde la tierra,
y va transformándose en mil colores mas
a través de mi cuerpo.
Danza a través de mi ser
danza vivo y atrevido
casi sin miedo
casi sin preguntarse,
como queriendo vivir,
como un espermio,
como una flecha llena de energía natural,
que atraviesa la tierra hasta lo mas lejos allá en el cielo
y me hace sentir segura
conmigo, y segura
en el café de tus ojos.
lunes, enero 31, 2011
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